10 cosas únicas de Polonia 2.0.

Uno de los post más visitados del blog es, sin duda, el de “11 cosas únicas de Polonia”, lo escribí allá por 2014 y sigue generando bastante tráfico. No obstante, con motivo de mi última visita al país del vodka, te voy a enumerar una nueva lista de cosas únicas de Polonia, eso sí, esta vez en versión 2.0.

1. La comida typical polski 

Como lo he gosado mamasita en esta nueva visita a Polonia. Gracias a recomendaciones de Gonja, mi ex compi polaca de Erasmus en Málaga, pude degustar algunos platos típicos que bien merecen un monumento y a un precio irrisorio. Uno de mis favoritos fue el placek po wegiersku, una especie de ternera a la jardinera y pancakes de patata llamados Placki ziemniaczane y acompañados de crema ácida y cebollino. Pura delicia. Este plato, junto con otros típicos como los pierogis ruskis y la Żeberka, los probamos en el Bar Setka en Wroclaw, sí, no pude resistirme y les dejé 5 estrellas en TripAdvisor. Podéis leer mi review en el enlace.

Bar Setka, en Wroclaw, uno de los mejores restaurantes en los que comí (y de los más baratos también).
Placek po węgiersku 🤤
Lo sé, la foto no hace justicia a lo bueno que estaba!

2. El zloty (PLN), la divisa nacional

A pesar de que Polonia entró en Unión Europea el 1 de mayo de 2004, hace ya 14 años, jamás han adoptado la moneda común. ¿El resultado? Tienen una economía fuerte, al igual que casi todos los países miembros de al UE que no han cambiado al euro su moneda nacional. Hoy en día es uno de los países de la unión que menos paro tiene, su tasa de desempleo en 2018 se sitúa en torno al 5% y eso se nota en el país. Y, aunque se haya encarecido algo más la vida desde mi visita hace cuatro años, sigue siendo un país muy barato si lo comparamos con España o con cualquier otro país que tenga como moneda el euro, al cambio 1€ son unos 4.25PLN.

Zlotys güenos ahí!

3. La ciudad de los 53 nombres que está invadida por gnomos

Breslavia, Wrocław, Wrocisław, Vratislav, Breslau, Vratislavia, Brassel, Wrotizlawa, Wrezlaw, Prezla, Vroclav, Breslaw… Da igual como la llames, es la misma ciudad. Sin embargo, el paso por este territorio de distintas tribus y pueblos, principalmente silesios, polacos, alemanes y checos, ha dado lugar a que la hayan bautizado 53 veces a lo largo de su historia. Si bien históricamente ha sido una ciudad polaca, tras la división de territorios en el Tratado de Versalles después de la IGM pasó a ser alemana y, de hecho, era la 4º ciudad alemana más poblada antes de la IIGM y uno de los territorios clave para la conquista de Polonia durante el Tercer Reich.

¡La bonita Wroclaw!

Al finalizar la IIGM, los acuerdos de Yalta y Postdam devolvieron la ciudad a Polonia, así que los breslavos volvían a ser polacos, pero no todo iba a ser un camino de rosas para los ciudadanos de esta ciudad ya que, al haber sido liberada por el Ejército Rojo,  Wrocław y Polonia entera, pasaron a ser un país satélite bajo la influencia de la URSS, lo que generó tensiones entre los habitantes de Breslavia y derivó a principios de los 80 en la llamada “Alternativa Naranja”, un movimiento clandestino de protesta pacífica que utilizaba el absurdo y la creatividad para luchar contra el régimen comunista.

Mientras el gobierno se dedicaba a limpiar las calles de mensajes y graffitis contrarios a su régimen, la Alternativa Naranja pintaba gnomos allí donde había insignias comunistas o, en los mismos lugares donde se habían tapado dichos mensajes, usando la ironía y el humor como símbolo de protesta, pero también para evitar ser arrestados.

La Orquesta sinfónica de la Alternativa Naranja

Ya en 2001, el alcalde de Breslavia decidió conmemorar a este movimiento pacífico poniendo la estatua de un gnomo en el centro de la ciudad, conocido como el Papa Duende. ¿El resultado? Éxito rotundo. A partir de ahí, tanto el Ayuntamiento como los ciudadanos han decidido continuar la tradición de poblar Breslavia con gnomos, hasta el punto de que, hoy en día, se pueden encontrar alrededor de 500 gnomos por toda la ciudad.

4. La doble discontinua no sirve de nada

Si YouTube está plagado de vídeos de accidentes de coche en Polonia no es mera casualidad… ¡Son unos temerarios! ¿Las normas? Sencillamente no existen. Adelantar a un coche sólo durante un tramo de línea discontinua es de cobardes. Allí lo que se estila es adelantar con doble continua. No sé si será el vodka o que no son muy estrictos en cuanto a seguridad vial, o al estado pésimo de algunas carreteras, lo que convierte conducir por Polonia en un deporte de alto riesgo. Así que si te animas a alquilar un coche durante tu estancia (nosotros lo hicimos) ándate con mil ojos y no dudes en contratar el seguro a todo riesgo.

5. Minas de Sal de Wieliczka

Las Minas de Sal de Wieliczka son, sin lugar a dudas, uno de los atractivos principales del país. Situadas en la ciudad de Wieliczka, a tan sólo 20 km de Cracovia, estas minas de sal fueron uno de los primeros lugares en ser incluidos en la lista de la UNESCO de Patrimonios de la Humanidad allá por el año 1978, siendo también una de las minas de sal en activo más antiguas del mundo, explotadas sin interrupción desde el S. XIII hasta nuestros días.

Capilla principal, esculpida 100% en roca de sal, hasta los cristales de las lámparas son de sal :O

De los 327 metros de profundidad que tiene y los casi 300 km de galerías, el visitante hace un recorrido por sus tres primeros niveles, bajando hasta los 139 metros y recorriendo alrededor de 4 km de galerías en las que se podrá observar cosas tan imponentes como esculturas, cámaras, capillas, un lago subterráneo, un restaurante e incluso candelabros hechos de roca de sal y esculpidos por los propios mineros. Por eso no es de extrañar que la visiten cerca de un millón de personas al año.

6. Alberga uno de los lugares más espeluznantes del mundo

Sí, hablo de Auschwitz. La que fue la mayor fábrica de muerte de una forma inhumana y cruel del S. XX, es también uno de los lugares que he visitado que más escalofríos y tristeza me ha dado. Hay quién dirá que porqué se visita un lugar como Auschwitz, en el que asesinaron y dejaron morir a más de 1.600.000 personas y yo les diré la frase del filósofo español Jorge Santayana y que te invita a reflexionar nada más entrar al barracón nº4: “Aquellos que no recuerdan el pasado están condenados a repetirlo”.

Arbeit Macht Frei: “el trabajo libera”, lo que viene siendo la frase más cínica de la historia

7. Bares de Leche (Bar Mlezcny)

Una de las cosas que más me llamó la atención este viaje fue descubrir los bares de leche, un tipo de restaurantes típicamente polacos en los que se sirve comida y bebida a precios muy económicos. ¿Su nombre? Se debe al tipo de menú que sirven: platos derivados de productos lácteos y verduras.

La historia de los Bar Mlezcny (en polaco) se remontan a finales de S. XIX. Sin embargo, no fue hasta el período de entreguerras (escasez de alimentos, hambrunas, pobreza, falta de recursos, etc.) y, sobre todo, durante la vigencia de la República Popular de Polonia que estos lugares se hicieran populares entre la población, especialmente en aquellos con menos recursos.

Una de las mejores sopas de champiñones que he probado en mi vida!¿Dónde? En un Bar de leche

Nosotros en Wroclaw fuimos al Konspira, que tiene una decoración que parece sacada de retales de la casa de una abuela comunista.

Si quieres conocer más de su historia te invito a que entres en el siguiente enlace.

9. Cerveza artesana Made in Poland

Quédate con un nombre: Spiż. Minibrowar, en pleno corazón de la Plaza Rynek (Plaza del Mercado) de Breslavia, es una de las cervecerías más antiguas de la ciudad, con fábrica propia y que dispone de una amplia gama de brebajes para todos los gustos, desde cerezas amargas, pasando por negras, con miel, con arándanos, caramelo, fuertes, suaves, y así un largo etcétera que te ayudará a saciar tanto tu sed como tu alcoholismo. Y no te preocupes por el precio, una de medio litro cuesta 10zl, apenas 2€ y encima la acompañan con una pequeña tapa.

10. Zapiekanka: el megapanini polaco

A ver, si se va a Polonia se ha de ser consciente de que cualquier plato que pidas es contundente. Y con contundente me refiero no sólo a hipercalórico, que también, sino a la cantidad ingente que sirven. Un claro ejemplo es el “Zapiekanka“, quizás el plato de comida callejera más característico y popular de Polonia.

La versión clásica consiste en media baguete de 40 cm apróximadamente a la que se le añade queso y champiñones. De ahí, las posibilidades son infinitas, tantas como ingredientes o salsas le quieras añadir. Y te pegas la pechá de comer de tu vida por menos de 2€ ya que el precio medio de un Zapiekanka es de entre 5 a 10zl. Casi ná!

Foto cortesía de la web: Tour Di Cracovia.
Lo siento, a mí no me dio tiempo a echarle foto, en cuanto me lo dieron me puse a hincarle el diente.

BonusTrack: Cualquier tipo de papel sigue siendo más fino que el bolleré

Si, amigos, hay cosas que no cambian. Y entre ellas se encuentra la consistencia de las servilletas y derivados, siguen siendo de una sola capa y más finas que el papel de fumar. Y qué decir del papel higiénico, grisáceo, reciclado y con textura rasposa. Mi consejo: llévate o compra toallitas si eres de culo delicado.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.