Lisboa de noche

Viajar a Lisboa: la ciudad de los fados

Lo que no se haya dicho de Lisboa en artículos de viaje es porque no se ha visitado BIEN la ciudad. La primera vez que la visité fue en 2014 y pasé cuatro días recorriendo sus legendarios barrios como Alfama o Barrio Alto, visitando a su vez la mítica Torre de Belem, el Monasterio de los Jerónimos y prácticamente casi todos sus miradores, los cuales están repartidos por toda la ciudad para darte la oportunidad de vislumbrar panorámicas únicas de la ciudad de los fados. Mi última visita ha sido en febrero de 2016 y, en esta ocasión, tuve la oportunidad de respirar aún más el espíritu lisboeta, así como de aprovechar uno de los días de nuestra estancia para visitar Sintra y Cascáis, dos paradas obligatorias si decides visitar la capital de Portugal y que se encuentran a poco más de 30 minutos en coche de Lisboa.

LISBOA

Lisboa es, sin duda, una de las ciudades más cosmopolitas, interraciales y bellas que he tenido la oportunidad de visitar. Un sentimiento de nostalgia te recorre el espinazo mientras paseas por sus calles y observas sus edificios, a mitad de camino entre la época espléndida colonial que vistió la ciudad otrora y su decrépito estado en la actualidad. Azulejos rotos, brillos casi opacos y pintura en estado decadente confieren a su arquitectura un aspecto único, hermoso y triste a la vez.

LISBOA

La primera noche de nuestro último viaje, poco después de hacer el Check-In en el City Center Hostel, situado en pleno centro de la ciudad y el cual nos salió hiperbarato (tan sólo 58€, tres noches para dos personas en habitación doble privada), nos dispusimos a visitar Barrio Alto, que se encontraba a apenas 10 minutos andando de nuestro hostal, para visitar la famosa Tasca Do Chico, uno de los garitos más emblemáticos en los que poder disfrutar del auténtico fado portugés, así como de degustar vino de la casa y “chorizo al infierno”, eso sí, prepara el bolsillo porque barato, lo que se dice barato, no es.

Tasca Do Chico
Tasca Do Chico

Tuvimos la mala suerte de que la lluvia nos siguió desde Sevilla hasta Lisboa, así que al salir de Tasca Do Chico estaba cayendo un chaparrón de proporciones bíblicas, no obstante, eso no nos diezmó el ánimo para seguir paseando por las calles de Lisboa de camino al hostal, al cual llegamos ya bien entrada la madrugada y algo chispaillos. Todo hay que decirlo.

Nuestra primera mañana en Lisboa se volvió a presentar lluviosa, pero cuando viajas, la lluvia más que un inconveniente se convierte en algo a lo que te has de acostumbrar si quieres visitar, conocer y disfrutar del lugar que pisas. Nos ataviamos con gruesos abrigos (ya que hacía un frío del copón), paraguas y katiuskas y nos lanzamos a recorrer sus calles empedradas. Mi pareja, que nunca había visitado Lisboa con anterioridad, tenía gusanillo y lo llevé al Castillo de San Jorge, el cual se sitúa en lo alto de una colina en medio de la ciudad, cual centinela. La subida al castillo no fue sencilla, ya que las calles de la capital portuguesa además de empedradas son muy inclinadas. Cuestas, cuestas y más cuestas, que cuesta subir debido a la lluvia y el frío.

Mirador de Santa Lucía
Mirador de Santa Lucía, lluvioso y gris, pero no por ello menos bonito

Una vez que llegamos a las puertas del Castillo la cola para entrar daba la vuelta al barrio entero, así que acordamos dejarlo para otra ocasión y nos dispusimos a recorrer con parsimonia y deleite las calles de Alfama, un barrio de origen musulmán que recuerda mucho al Albayzín de Granada. En este barrio puedes disfrutar de buenos restaurantes de pescado fresco a buen precio así como también su hermosa arquitectura que asemeja más la de un pueblecito de las Alpujarras que un barrio en una gran ciudad como Lisboa.

Paseamos por varios miradores, entre ellos el famoso mirador de Santa Lucía, en pleno corazón de Alfama, con vistas a la desembocadura del Tajo, allí nos echamos unas cuantas fotos de rigor y disfrutamos de la bonita panorámica que nos dejaba el escampe y nos dispusimos a ir a comer Pollo al Piri Piri (picante), ya que mi novio es un fan de lo especiado. Tras algunas pesquisas de investigación y preguntar a más de un lugareño, al final dimos con un bonito restaurante situado a unos 20 minutos andando del mirador de Santa Lucía. Nos encaminamos hacia allí y nos dispusimos a dar buena cuenta del mejor pollo al piri piri de Lisboa.

Auténtico pollo piri piri
Auténtico pollo piri piri

Tras coger unos cuantos tranvías (me encanta viajar en el tranvía de Lisboa), nos encaminamos a la zona comercial de la ciudad para seguir paseando por sus calles y terminamos en Plaza de Rossio, donde finalmente cenamos y volvimos al hotel.

Al día siguiente madrugamos para dar un paseo corto y cogimos el coche rumbo a Sintra y Cascáis. El paseo en coche apenas dura 20 minutos y el paisaje es precioso. Eso sí, la cola para entrar a los castillos también era monumental, por no decir que se salía de nuestro presupuesto (aproximadamente unos 100€ por persona visitar todo el complejo), así que un poco desanimados por la noticia monetaria, decidimos dar una vuelta por el bosque que circunda los castillos y verlos desde fuera para tomar algunas fotografias. El Bosque da Pena, que está a las faldas del castillo de Sintra es un auténtico vergel. Finalmente y tras una buena caminata, emprendimos rumbo a Cascáis y allí nos encontramos con que se estaba celebrando el festival del chocolate. Y era gratis entrar. Ni cortos ni perezosos, hicimos nuestra cola y terminamos degustando todo lo que nos ofrecían. Y hasta nos compramos un caprichito: licor de chocolate picante.

Brocheta de fresas y chocolate
Brocheta de fresas y chocolate

Continuará…

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