VIVIR EN ITALIA: Padova como segunda casa

Corría el año 2007. Me encontraba finalizando mis estudios de Fotografía cuando postulé a una beca Leonardo Da Vinci para hacer las prácticas en el extranjero. Por aquél entonces mi dominio del inglés era prácticamente nulo, por lo que después de hacer las pruebas de nivel en el Dpto. de idiomas de mi centro académico, me concedieron la beca, sí, pero para irme a Italia. Un país en el que al ser española no tendría muchos problemas para comunicarme. Y así fue como pasé 12 semanas en uno de los países más bonitos que he tenido la oportunidad de visitar.

Aterrizando en VENECIA
Aterrizando en VENECIA

Llegué al Aeropuerto de Marco Polo, en Venecia, el 25 de septiembre. Estaba aterrorizada a la par que excitada, ya que era mi primera estancia larga en el extranjero. Miles de preguntas martilleaban mi cabeza: ¿Conseguiría adaptarme con facilidad? ¿Me iba a gustar su cultura? ¿Haría amigos? ¿Conseguiría manejarme con el idioma? Todas esas cuestiones me visitaban over and over. Sin embargo decidí apartarlas de mi mente para simplemente vivir. Porque viajar es eso: vivir y conocer. Dejar a un lado los prejuicios y las conjeturas y abrir los brazos y la mente a la cultura del país que te acoge.

Los extranjeros estamos llenos de ideas preconcebidas respecto a Italia. Todos creemos que allí sólo se come pasta y pizza. Lo cual, en un momento dado puede ser cierto, sobre todo si tienes que manejarte con economía estudiantil. Sin embargo, Italia, es un país que abarca mucho más que los tópicos sobre su gastronomía. Italia es un país que me impactó sobre todo por su grandísimo patrimonio cultural.

Palazzo della Regione

Me instalé en la ciudad de Padova, situada en la región del Veneto, al norte del país y a unos 30km de la ciudad de Venecia. Las prácticas de fotografía las realicé en un estudio situado en un pequeño pueblo de las afueras de Venecia: Fossò. Padova (Padua), es conocida a nivel mundial por varios hitos. Entre ellos alberga la Universidad de Padova, una de las más antiguas del mundo, fundada en el año 1222. Padova es una ciudad joven, tiene una comunidad de unos 60.000 estudiantes en una ciudad de poco más de 210.000 habitantes de población. Por lo que si eres joven y rebelde tienes marcha asegurada día sí y día también.

La ciudad, como la mayoría de ciudades italianas, cuenta con un importante pasado cultural y artístico. Está llena de monumentos. Entre los más destacados encontramos el Palazzo della Regione, de 1222, situado entre la Piazza della Fruta y Piazza Erbe, en pleno centro histórico. Este palacio es famoso por su vestíbulo superior, ya que es el más amplio de Europa que no está compuesto por columnas de sostén, así como los bellos frescos que cubren sus muros, del año 1425 y realizados por Nicolò Miretto y Stefano da Ferrara.

Prato della Valle

Pero sin lugar a dudas, los monumentos más visitados de la ciudad son la Capella degli Scrovegni y la Basílica de San Antonio. La Capilla de Los Scrovegni cuenta en su interior con frescos realizados por el famoso artista del prerenacimiento Giotto. A su vez, la Basílica de San Antonio, de estílo románico, gótico, bizantino y moresco con una composición magnífica y construida entre 1238 y 1310, está situada a escasos metros del Patro della Valle. Este es otro punto de visita obligada en la ciudad. El Prato della Valle es la plaza elíptica más grande de Italia y una de las más grandes de Europa con sus 90.000 m². Está formada por una isla de césped en el centro, llamada L’isola Memmia, y bordeada a su vez por un pequeño canal y dos anillos con estatuas de santos.

Ya sabéis, no tenéis excusa para no daros un ‘garbeo’ por esta preciosa ciudad de la región del Veneto.

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