Música para rebeldes

Cancióln protesta

¿Han oído hablar alguna vez de Pete Seeger, Woody Guthrie, Leadbelly o Mavina Reynolds? ¿Saben quién fue Joe Hill y por qué lo asesinaron? O, ¿Victor Jara? Quizás el último les suene un poco más. Sin embargo, la mayor parte de la gente encumbra, erróneamente, a Bob Dylan como el creador de un género musical tan histórico e importante como ha sido y es el de la canción protesta.

Bien es cierto que Bob Dylan se encargó de acercar esta forma de reivindicación política a través de la música al gran público, pero eso no le hace el padre de dicho género musical. Un estilo que entremezcla política con lírica conjugando en enredados versos lucha y arte.

El compositor estadounidense Leonard Berstein dijo una vez: “La música puede dar nombre a lo innombrable y comunicar lo desconocido”. Esta máxima define a la perfección el género de la canción de autor, una poderosa conciliación donde las pasiones ciudadanas se entrelazan con la política y el arte para dar lugar a una hermosa forma de conflagración comunicativa a través de la música y los sentidos.

Si viajamos atrás en la historia de la música, podríamos decir que la canción protesta tuvo sus orígenes a finales del S.XIX, en las canciones sindicalistas e himnos libertarios que acompañaban a las primeras luchas obreras. Y es por ello que este estilo musical siempre ha estado estrechamente ligado con el pensamiento de izquierdas y con el anarquismo. Aunque hoy en día existan canciones que protestan por casi todo, independientemente de la ideología de sus autores, ya que ésta ha sido desplazada a un segundo plano en pos de las reivindicaciones sociales.

Joe Hill, norteamericano de origen sueco y miembro sindicalista de la Industrial Workers of the World (IWW), fue uno de los precursores de la canción de autor. Debido a su activismo político y sus ideas anarcosindicalistas, se convirtió en todo un símbolo de la lucha obrera en EEUU a principios del S. XX. Sin embargo, su activismo le originó serios problemas para encontrar trabajo ya que los empresarios de California no querían contratarle. Por este motivo se mudó a Utah y en 1915 y, tras un controvertido juicio, Joe fue encontrado culpable y condenado por asesinato. La mañana del 19 de Noviembre de dicho año, Joe fue fusilado muriendo con él un icono de la lucha obrera y posiblemente el primer cantautor de la historia.

Un par de décadas más tarde, durante la Guerra Civil Española, las canciones e himnos con alto contenido reivindicativo se popularizaron entre las tropas y parte de la población. Así como también lo hicieron los himnos de La Resistance francesa durante la IIGM. Algunas de estas canciones aún hoy viven en el imaginario colectivo gracias a haber sido recuperadas por grupos de punk y ska, en su mayoría. Ejemplo de ello es la versión de El Ultimo Ke Zierre de ¡Ay Carmela!, tema que acompañaba a las tropas españolas que lucharon contra el bando napoleónico en 1808 y cuya letra ha sufrido modificaciones a lo largo de la historia para adaptarse a los tiempos políticos del momento.

No obstante, y ya que hacemos un repaso por la historia, no fue sino hasta las décadas de los 40 y 50 en que la canción de autor alcanzara cierto grado de notoriedad entre las masas. Surgiendo canciones de alto compromiso social, paralelamente, en países tan diversos como Estados Unidos, Francia y algunos países latinoamericanos. Aunque, como he mencionado anteriormente, este género no llegó a calar en la población de forma masiva hasta que llegó Bob Dylan a tocar los corazones de millones de personas con temas como “Like a Rolling Stone”, “Blowing in the wind” o “The Times They are a-Changin” durante la convulsa y bélica década de los 60.

Pete Seeger, Woody Guthrie, Leadbelly o Mavina Reynolds son los primeros canta autores contestatarios en Estados Unidos durante los 40 y 50. En Francia tenemos la voz de Edith Piaff y su famoso “Non, je ne regrette rien” (No, no me arrepiento de nada), canción interpretada por Edith en 1960 y dedicada a la legión francesa que se encontraba inmersa en la Guerra de Independencia de Argelia entre los años 1956-1962.

En Latinoamérica tenemos al famoso Victor Jara, quién al igual que Joe Hill y debido a su activismo político y participación con el gobierno de corte marxista de Salvador Allende, fue torturado y ejecutado a manos del Golpe de Estado que lideró el general Augusto Pinochet en el año 1973 en Chile. El cadáver de Jara fue encontrado días después de haber sido brutalmente torturado y asesinado con 44 impactos de bala en su cuerpo. Aún hoy se le recuerda como un héroe y uno de los máximos exponentes de la canción protesta en toda Latinoamérica junto con Alí Primera y Atahualpa Yupanqui, entre otros.

La canción protesta bebe del folk tradicional para transmutar y adaptarse a los ritmos propios de la época en que se enclava. Algunos artistas han realizado una auténtica labor de investigación, recopilación y difusión para recuperar canciones e himnos populares que estaban enterrados en la memoria colectiva. Tal es el caso de la pintora y música chilena, Violeta Parra. Canciones como “El rin del angelito”, “Verso por una niña muerta” o “Qué he sacado con quererte”, Violeta las rescató, aunque también recuperó canciones que no dejaban de lado la sensibilidad social, como son “Mazúrquica modérnica” o “La carta”.

En España, la canción protesta no se vivió como en otros países ya que los españoles vivían bajo la dictadura del General Francisco Franco. Es por ello que canta autores como Paco Ibañez, que puso música a los poetas españoles desde su exilio en Francia o Chicho Sánchez Ferlosio, cantante de letras muy comprometidas, tuvieran que protestar prácticamente en la clandestinidad. Por otro lado tenemos al cantante valenciano Raimon, el primero en musicar a poetas catalanes. Todo un arrojo de valentía por su parte ya que durante la dictadura franquista tanto el catalán, como el gallego, el asturiano y el euskera eran lenguas totalmente prohibidas a usar en la vida pública.

El género de la canción protesta experimentó un auge considerable en los 70 y 80 en prácticamente todo el mundo. En Latinoamérica fue muy importante dicho auge, surgiendo en pocos años en Argentina autores como Nacha Guevara, Mercedes Sosa o León Gieco. En Uruguay tenemos a Alfredo Zitarrosa o Numa Moraes. En Chile el movimiento denominado Nueva Canción Chilena donde bandas como Los Prisioneros y su “Muevan las Industrias”, del año 1980, aportaron a este género su granito de arena. Y en España podemos destacar a José Antonio Labordeta, uno de los cantautores más prolíficos y notorios durante la Transición.

El Punk, ¿canción protesta o no?

El punk, ese estilo musical que se caracteriza por su simpleza de ritmos y efectividad sonora. Algunos expertos no lo consideran canción protesta. Sin embargo bebe de las mismas fuentes que ésta y utiliza las mismas armas para comunicar su mensaje: la mezcla de política, realidad social, arte y música para luchar contra el establishment.

Este género surgió a mediados-finales de los 70 paralelamente en Inglaterra y Estados Unidos. Bandas como los Sex Pistols o The Clash dieron una vuelta de tuerca a la música del momento con canciones como “Pretty Vacant”, “Holidays in the sun” o “Anarchy in the UK”, de los Pistols o el famoso “London Calling” de The Clash. Canciones que se centraban en la realidad social del momento. La realidad de una generación que sentía como los políticos de turno les robaban el futuro. Y Johnny Rotten retrató a la perfección ese sentimiento de descontento que padecía la juventud británica con su estribillo “There’s no future for you” en el polémico tema “God Save the Queen”.

La movida madrileña y el Rock Radical Vasco durante la Transición Española

1980: España acaba de salir de la dictadura y durante la transición y el movimiento artístico, político y social que se vivió a principios de la década, llamado comúnmente “La movida madrileña”, empezaron a saltar a la palestra decenas de bandas musicales que se caracterizaban por unas letras crudas y comprometidas, que trataban un amplio abanico de temas sociales. Guitarras contundentes se mezclaban con voces descarnadas y sonidos electrónicos en un movimiento que dejó legado y decenas de bandas de culto en la historia de la música española como El Último de la Fila, Kaka de Luxe, Radio Futura, Leño o Barón Rojo, entre muchas otras.

Paralelamente surgió una corriente musical en el País Vasco llamado “Rock Radical Vasco”, en el que bandas como Eskorbuto, Cicatriz, La Polla Records o Kortatu, hacen fuertes críticas contra el fascismo, el capitalismo, el nacionalismo, el autoritarismo, la religión, la política, la alienación y el consumismo, entre otros muchos aspectos que afectan a la sociedad y que son susceptibles de ser denunciables.

El hoy de la canción protesta

Desde aquellos inicios hasta nuestros días ha habido un salto generacional. Y es por ello que muchos artistas coinciden en que la canción protesta, como tal, prácticamente ha desaparecido. Sin embargo, otros muchos autores, como es el caso de Rafa Pons, músico catalán, argumentan que a pesar de que la reivindicación ha pasado a un segundo plano podemos seguir encontrando decenas de canciones que, aunque no hablen directamente de política o por la libertad, al estar centradas en los problemas cotidianos de la sociedad tienen un alto componente reivindicativo. Tal es el caso de las letras de bandas como La Excepción o Kiko Veneno, artistas que asumen un papel activo en la música y en la sociedad a la que brindan su arte al musicar letras profundamente honestas.

No obstante, en la actualidad, podemos seguir encontrando el género de la canción protesta, en el más clásico sentido de dicho estilo, vigente en autores como Ismael Serrano o Pedro Guerra. Y también dentro del rap. Un estilo musical que si algo le caracteriza es la crudeza contestataria de su lírica. Violadores del Verso, Pablo Hasel o Los Chikos del Maíz son sólo algunos ejemplos de bandas de hiphop que protestan a través de su música, con canciones de alto contenido político y social. Como ejemplo podemos nombrar la canción de los vascos Soziedad Alkoholika, “Política del Miedo”, en la que los maños Violadores del Verso colaboran y cuya letra se centra en hablar, sin tapujos, de los cambios políticos y recortes de derechos a los que las sociedades modernas democráticas se han visto obligados desde los atentados del 11 de septiembre.

Así que quien crea que la canción protesta ha muerto, quizás deba revisar qué argumentos le llevan a afirmar tal cosa. Afortunadamente, aún en el S. XXI, podemos seguir disfrutando de muchas bandas que abanderan la canción crítica como estandarte. Ska-P, Albert Plá, Obrint Pas, Los Chikos del Maíz, Black Flag, e incluso la banda británica Muse, siguen apostando por la protesta en sus letras. Aunque la protesta se haya generalizado hasta tal punto que la rebeldía es la norma, no podemos dejar a un lado lo que ha contribuido, contribuye y seguirá contribuyendo, a todo aquel que la abrace, la música con contenido social.

Texto e ilustración: CARMEN MATEOS

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