Viajar a Malta: Sol, historia y playas

Eran las cuatro menos algo de la madrugada cuando nuestro avión comenzó a descender sobre la isla de Malta. La primera panorámica que nos ofrecía desde las alturas era tan bella como perturbadora: a la izquierda algunas casas iluminadas entre la inmensa negrura del basto mar mediterráneo y las tierras del interior de la isla; a la derecha, el puerto de Malta, iluminado con sus hileras infinitas de contenedores apilados los unos sobre otros como si de filas de hormiguitas se tratase. Y es que el puerto de Malta nunca descansa. Al ser una isla y no tener recursos energéticos e industrias propias depende del comercio exterior para prácticamente todo, por lo que las relaciones diplomáticas en asuntos exteriores son uno de los puntos fuertes de la política maltesa.

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Playa sin nombre, situada entre Golden Bay y Gnejna Bay

La República de Malta la componen tres islas que, en conjunto, no superan en km2 la superficie de la isla de Ibiza, con una de las densidades de población más altas de Europa, sobre todo durante los meses de verano. Malta es un país que, tópicos aparte, ofrece al viajero una de las experiencias más mediterráneas. En el archipiélago maltés podrás disfrutar desde un buen cóctel, en cualquier terraza del animado barrio de St Julians o en la zona de Sliema, hasta una visita histórica por las catacumbas de St Paul o Santa Águeda, pasando por las mazmorras que sirvieron de cárceles y cámaras de tortura en la ciudad antigua de Mdina, a cualquier actividad acuática como snorkeling, buceo o motos de agua.

Ciudad antigua de Mdina
Ciudad antigua de Mdina

Gracias a su situación estratégica, Malta ha sido gobernada y disputada por prácticamente todas las potencias del Mediterráneo a lo largo de la historia. Desde fenicios hasta romanos, cartagineses, griegos, venecianos, franceses, ingleses, musulmanes y cristianos. Ya en el 5200 a. C., durante la Edad de Piedra, un pueblo, los sicanos, probablemente llegado desde la vecina Sicilia, se asentó en la isla. No son pocos los templos megalíticos que salpican el archipiélago maltés. El templo más antiguo es el de Ggantija, en la isla de Gozo, aunque también merecen especial mención los templos de Tarxién, Hagar Qim y Mnadjra de las mismas características. Y es que durante más de 3500 años los sicanos fueron los únicos pobladores de las islas.

Templo de Tarxién
Templo de Tarxién

Transporte en Malta

Antes de comenzar a moverte por la isla has de tener muy claro de cuánto presupuesto dispones y de cómo te quieres mover. No son pocas las empresas de coches de alquiler que ofrecen servicios a precios muy competitivos. Eso sí, has de tener en cuenta si decides alquilar un coche que en Malta se conduce por la izquierda, herencia de su vínculo con Gran Bretaña. Así que si te quieres desplazar “a tu bola”, lo mejor será que te alquiles un coche o una moto. En caso de no tener presupuesto para alquilar un coche, Malta, ofrece una red de transporte público que, siendo muy mejorable, pero que muy mejorable, no obstante no está mal del todo. Eso sí, sé consciente de que en Malta el reloj corre a otro ritmo. Lo mismo llegas al autobús y, si este está lleno, el conductor pasa de largo de la parada y no te recogerá. En verano es algo muy caótico. ¡Cuántas caras de decepción vi en los rostros de los “guiris” al percatarse de que su bus había pasado de largo dejándolo en la parada! He de confesar que en las dos semana que estuve en Malta a mí me pasó un par de veces. A tomárselo con filosofía. 

No obstante, si eres precavido y no te importa andar y, lo que más te apetece es estar de playa en playa y de cóctel en cóctel, entonces el bus es una buena opción. El ticket semanal es muy barato. Por 6.5€ podrás coger todos los autobuses que quieras durante una semana. Esta fue la opción por la que nos decantamos. Aunque al tercer o cuarto día no sabíamos si habíamos acertado eligiendo el autobús pues, a pesar de ser una isla muy pequeña, las carreteras están fatal, no hay autopista y eso desacelera el ritmo. Un trayecto de cinco o seis kilómetros puede durar de 20 minutos a una hora. Sin exagerar. Así que ve haciéndote el cuerpo para el tracatrá del bus.

Las playas de Malta

Una de las principales atracciones turísticas del archipiélago maltés son sus playas. Gracias al enclave en el que está situado, este pequeño país cuenta con más de 230km de litoral. Y es que hay playas para todos los gustos y colores. Desde playas de arena dorada, hasta playas de arena blanca que te transportarán al caribe en pleno Mediterráneo, pasando por paisajes de roca, piedra caliza y acantilados de vértigo.

Gnejna Bay
Gnejna Bay

La más famosa es Golden Bay, aunque tras dos semanas pateándome el litoral maltés, la playa de Armier Bay, al norte de la isla, se convirtió en mi rincón favorito, ya no sólo porque posee las aguas más transparentes que vi en la isla sino también por la panorámica que ofrece: justo enfrente está la pequeña isla de Comino, con su Blue Lagoon, y a la izquierda, por detrás de Comino también se ve la isla de Gozo, la hermana pequeña de Malta pero no exenta de belleza e historia también. St Peter’s Pool es un rincón para los amantes de lo intrépido. Esta playa de roca tiene unos saltos de entre cinco y siete metros hasta el agua. Al principio “acojona”, pero merece la pena pegarse unos cuantos saltos para descargar adrenalina.

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St Peter’s Pool, el rincón de saltos más famoso de la isla. ¡Al agua, patos!

Si eres amante del snorkeling y el buceo un punto obligado de visita es la isla de Comino. Coge el Ferry en Cirkewwa, al norte de la isla de Malta y aventúrate a pasar un día como pez entre sus aguas. Merece la pena la experiencia. Bocadillo, botella de agua, mochila, toalla, gafas, tubo y escarpines. No necesitas nada más para sentirte un hijo de Poseidón. La isla de Comino apenas tiene un km2, por lo que llevando una pequeña mochila podrás hacer rutas por los senderos alrededor de Blue Lagoon. Otras playas, más concurridas por estar cerca de los núcleos urbanos son las playas de St Julians y Sliema. Aquí podrás pegarte un chapuzón mientras escuchas música desde alguno de los chiringuitos cercanos o te tomas una buena CISK (la cerveza maltesa) bajo un lorenzo abrasador.

Playa de Sliema. Es de roca pero no exenta de buenrollismo
Playa de Sliema. Es de roca pero no exenta de buenrollismo

¡Y a disfrutar que fueron catorce días!

Disfrutando del verano
Disfrutando del verano

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